Transmisión de SARS-CoV-2 mediante aerosoles

Gracias a los estudios que la comunidad científica ha ido realizando desde el comienzo de esta pandemia mundial, se ha ido conociendo cada vez mejor los mecanismos de contagio y propagación del virus SARS-CoV-2 y adaptando así las medidas de prevención entre la población.

Los últimos avances sobre el conocimiento de las rutas infecciosas del SARS-CoV-2, han corroborado la presencia y permanencia del virus en el aire suspendido en pequeñas gotas que pueden alcanzar un receptor y originar por tanto un posible contagio. Tras estos estudios y tras la insistencia de la comunidad científica (1), la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reconocido finalmente el potencial de propagación aérea de COVID-19 por inhalación a virus en gotitas respiratorias microscópicas (microgotas) a distancias cortas a medianas.

¿Cómo se transmite el SARS-CoV-2 a través del aire?

Al respirar y hablar emitimos aerosoles a través de nuestras vías respiratorias que pueden ser de diferente tamaño y pueden llegar a contener patógenos (bioaerosoles). En función de su tamaño estas partículas se comportan de manera diferente. Aquellas cuyo tamaño supere las 100 µm pueden depositarse en el suelo o en cualquier superficie por efecto de la gravedad e incluso alejarse de la persona que los emite hasta dos metros. En caso de que este emisor estuviera contagiado y hubiera un receptor cerca, dichas partículas pueden alcanzar su boca, ojos o nariz e infectarlo. El resto de partículas inferiores a 100 µm (el caso del SARS-CoV-2) se consideran aerosoles ya que quedan suspendidas en el aire durante largos periodos de tiempo y que pueden ser inhaladas por un receptor a una distancia superior a dos metros e incluso una vez que el emisor ya no se encuentre en dicho espacio (2).

Numerosos estudios no solo demuestran la presencia del SARS-CoV-2 en el aire, sino que también se han encontrado virus con capacidad inefectiva en condiciones reales sin protección, como el estudio de un brote producido entre comensales de diferentes familias que compartieron espacio con una persona contagiada en el mes de enero en un restaurante de Guangzhou, China (3).

Pero ¿todas las partículas infecciosas presentes en el aire se traducen en contagio? Hay determinados factores que influyen para que se dé un posible contagio y son las siguientes (2):

  •  Por parte de la persona infectada en su periodo de transmisibilidad (Emisor):
    o Carga viral de la persona infectada.
    o Concentración y tamaño de los aerosoles emitidos.
    o Tiempo de emisión.
  • Por parte de la persona susceptible (Receptor):
    o Volumen de aire inhalado.
    o Tiempo de exposición y vulnerabilidad personal.
    o Concentración viral en los aerosoles inhalados.
    o Posición y distancia del emisor.

Además de estas condiciones individuales para el emisor y el receptor, hay que tener en cuenta los factores y condiciones del espacio donde vayan a coincidir ambos:
o Nivel de transmisión comunitaria y porcentaje de susceptibles.
o Tiempo, espacio.
o Exteriores e interiores: el virus es más estable a bajas temperaturas y los aerosoles respiratorios, como contenedores de virus, permanecen en suspensión más tiempo en el aire seco.
o Ventilación adecuada: La concentración de CO2 en el aire es un buen indicador de la tasa de renovación de aire en un espacio. Aunque estos niveles varían en función del tamaño del espacio y ocupación, se podría establecer un umbral de 800-1000 ppm de concentración de CO2 que no debería superarse como garantía de una buena ventilación.
o Comportamiento aerodinámico de las partículas emitidas.

Todos estos datos refuerzan la necesidad de cumplir las medidas de prevención ante la expansión del virus que ya todos conocemos como (uso de mascarillas, distancia de seguridad, aforo limitado, ventilación de los espacios…) así como de asegurar que aquellos espacio en el que las personas van a compartir durante un largo periodo de tiempo (como lugares de trabajo) estén en las condiciones idóneas para evitar o disminuir la presencia del virus en el ambiente y así de evitar un posible contagio. Por esto son cada vez más frecuente las evaluaciones de la calidad del aire en dichos espacios, realizando mediciones de humedad relativa, temperatura y CO2, e incluso la medición directa de presencia de SARS-CoV-2 en el aire.

Para ayudar a estos usuarios a garantizar un espacio libre de virus, Valero Analítica pone a su disposición equipos calibrado y específicos y personal especializado para garantizar que dichas condiciones interiores estén dentro de las recomendaciones.

 

Referencias:

(1): Lidia Morawska, Donald K Milton. It Is Time to Address Airborne Transmission of Coronavirus Disease 2019 (COVID-19).

(2): Gobierno de España, Ministerio de Sanidad. Evaluación del riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 en aerosoles. Medidas de prevención y recomendaciones. 18 de noviembre de 2020.

(3): Lu J, Gu J, Li K, Xu C, Su W, Lai Z, et al. COVID-19 Outbreak Associated with Air Conditioning in Restaurant, Guangzhou, China, 2020. Emerg Infect Dis [Internet]. julio de 2020 [citado 1 de octubre de 2020];26(7):1628-31. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7323555/